miércoles, 29 de octubre de 2014

La consecuencia ignorada.


“Se debe considerar que la violencia está inscrita en la historia de la familia, afectando a todos dentro del círculo familiar, no solo a quien la padece, el hecho fatal da cuenta de muchas violencias previas donde los niños se constituyen como “testigos de violencia”, por eso se propone que se les considere como victimas secundarias de la violencia.


Testigos olvidados.


“Presenciar la violencia ejercida contra su madre o el hecho de crecer en un entorno en que la desigualdad entre el hombre y la mujer se expresa de manera violenta, durante la fase de crecimiento, tiene consecuencias difíciles de revertir en el desarrollo de la personalidad del niño y la niña. Conforman su personalidad en función de la violencia y la toman como modelo, interiorizando los roles de maltratador o maltratada.”




Niños sin núcleo familiar.

La muerte de la madre y a la ausencia del padre, el cual estará cumpliendo arresto o simplemente ya estará en la cárcel, deja una familia que no tendrá sustento económico, siempre y cuando los hijos sean menores de edad.
 Esto se vuelve aún más peligroso para ellos, ya que no poseen la edad necesaria para trabajar legalmente ni para hacerse responsable de los bienes dejados por sus padres y, si no es por esto también existe la posibilidad de al quedar sin padres y sin un familiar que pueda hacerse cargo de ellos son entregados al SENAME.
Cualquier sea el futuro de estos niños, su vida cambiará radicalmente, alterando su estructura familiar normal, su conducta y afectando su comportamiento

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